jueves, 8 de agosto de 2013

Plesiosaurios al dos por cuatro



Yo soy un pobre animal buscado
 por los ingratos y sin conciencia.
 Porque soy raro y también soy curioso
 según dice la gente por allí. Dejemén solo aquí gozando
en la soledad de este lago
¿Qué es lo que haréis con sacarme, si es en vano
 llevarme vivo de este lugar?”

El tango es la melodía especial que distingue a la zona de Argentina y Uruguay en Sudamérica y transcendió por el mundo, aunque los argentinos la sentimos más propia, también estuvo ligada al furor de los dinosaurios más específicamente a los reptiles marinos.
Corría el año 1922, y los porteños bailaban al son de dos por cuatro.  Cuando la obsesión de Clemente Onelli por encontrar a un plesiosaurus se vio plasmada en la "El plesiosaurio"  para piano de Rafael D'agostino con letra de Almicar Morbidelli.
Este tango relata la búsqueda realizada por el zoológico de Buenos Aires a comienzos de 1922 a Patagonia para capturar vivo a este animal. La expedición no tuvo éxito y regresaron sin haber visto al animal. Muchos creen que fue una estrategia de Onelli para hacer conocer la belleza de estas tierra lejanas.
Pero podemos ver  que a principios de siglo también hubo una Dinomania, de cual el Tango no estuvo exenta.

Por Paola Echecury

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