miércoles, 19 de febrero de 2014

Expedición a la niebla



Objetivo: Unir caminando las Sierra de los Gigantes con el cerro Champaquí. Camino a recorrer 100 Km a través de la Pampa de Achala.
Fecha: Semana Santa de 1998
Duración: 4 días. 25 km por día.
Lugar de Partida: Sierra de  Los Gigantes
Lugar de llegada: Cerro Champaquí
La expedición: Alberto Garrido y Daniel Álvarez. Estudiantes Universitarios de la carrera de Geología.

La expedición compuesta por los dos estudiantes universitarios partió la madrugada del 9 de abril de 1998 de la terminal de ómnibus de Córdoba. Se bajaron en la ruta provincial Nº 28, cerca de la pampa de San Luis.

Día 1
La marcha hacia las sierras se produjo en silencio, la niebla se tornaba más espesa y reducía la visibilidad. La penetrante llovizna mojaba las ropas de los estudiantes.
El clima no mejoraba y sin mucho tiempo, debieron empezar el ascenso.
Avanzaron por el flaco occidental del Cerro la Cruz hasta la quebrada del León. Ese parecía un buen lugar para armar campamento ya que era tranquilo y solitario.
Un pequeño espacio de suelo arenoso junto a un mallín cerca de un arroyo. En donde la carpa quedaba apretada. El resto del terreno estaba conformado por abruptas pendientes, paredes de granitos con formas caprichosas y marcadas producto de la erosión de miles y miles de años.
Analizaron la situación climática amenizada con la ronda clásica de mates, la cual aportaba optimismo. Daniel que conocía bien las sierras sostenía que las condiciones climáticas se extenderían varios días.
En cambio Alberto era más optimista en las condiciones climáticas. Esto lo motivo a dar un paseo que lo llevo a la naciente de un arroyo, el cual emergía de los enormes moldes de granito. La belleza del paisaje lo hipnotizaba, las paredes y bloques de granito captaban su atención. El ojo siempre tiende a buscar formas reconocibles a esas formas geológicas.
Día 2
El día comenzó con una densa niebla, que desmoronaba el objetivo. El desayuno fue matizado con sus posibilidades de ascenso. En caso de partir antes del medio día debían retrasar su viaje un día más. El cual implicaba faltar a la universidad un día.
Una caminata no muy lejana al campamento,  dio como resultado un pequeño y antiguo cateo de explotación de muscovita.     
Desilusionados regresaron al campamento al medio día. Un almuerzo precario compuesto de unos fideos, y la amarga decisión de descartar la caminata al Champaquí.
Para aprovechar el viaje decidieron buscar un camino hasta Pampa de Achala que ahorra tiempo, y ver la mina de uranio de "Otto Schlagintweit" Una vieja  mina en desuso y custodiada.
Llegaron al borde la sierra del cual se veían las instalaciones de la mina. Lamentablemente no pudieron descender, tratando de encontrar una alternativa para llegar a la mina se fue la luz, y debieron volver al campamento.        

Día 3
El día empezó con niebla, pero ligeramente comenzó a despejarse. El plan original ya era imposible de cumplir, por lo cual buscaron caminos alternativos de la línea divisoria de aguas. Luego de un rápido desayuno partieron hacia el norte. Pasaron nuevamente por Cerro Cruz y llegaron hasta el pueblo de las carpas, el día había concentrado gran cantidad de andinistas. Al llegar al pie de bloque de granito decidieron escalarlo, aferrándose a la roca y trepándola.
Llegaron al mojón de instituto Geográfico Militar a unos 2.374 metros de altura. Luego de estar unos minutos bajaron y se dirigieron hacia el sur para buscar la Pampa de altura.
Al fin llegaron a los inicios de la Pampa de Achala, la marcha iba tranquila hasta que se toparon con una grieta enorme, que atravesaba la Sierra de este a oeste, tenia 25 metros de profundidad y unos 5 a 10 metros de ancho.
Luego de recorrerla encontraron un lugar por donde cruzar, en este punto sus paredes se estrechaban hasta unos 80 cm, este era muy especifico porque inmediatamente se volvía a ensanchar. Cruzaron la grieta y siguieron camino un poco más.
Antes de regresar se dirigieron hacia la vertiente oriental, para poder observar el paisaje. Luego de ver como el sol se perdía en el horizonte, emprendieron el regreso al campamento, el cambio de planes solo les quedaba un solo objetivo a realizar la mina de uranio.

4º día
La mañana arranco con neblina por este motivo partieron ligeros de peso solo llevaron la parte superior de la mochila y unos palos de madera improvisando a modo de bastones de escalar. El camino hacia la mina se complicaba ya que la neblina se volvía más densa por momentos. Comenzaron a pasar de una quebrada a otra sorteando los filos con la esperanza de encontrar un sendero que los dejara bajar sin complicaciones. Alberto sufrió un traspié que lo hizo caer, suavemente se deslizo por la pendiente hasta que logro frenar. Una caída nada grave y sin complicaciones.
Finalmente llegaron a un promontorio que oficiaba de divisorio de aguas. Esta era otra quebrada infranqueable, Alberto decidió bajar para descartar posibilidades. Y Daniel esperaría en el filo la señal de retorno. 
La vegetación frondosa no le permitía ver donde pisaba, cuando se acercaba a una abrupta caída vertical, sintió que algo se movía entre la vegetación, sin darle importancia continuo pensando en cómo llegar  a la mina. Cuando llego al borde de la  pared, escucho el grito de su amigo "Alberto, tenés un puma al lado tuyo”.
Giro su cabeza y allí lo vio, un animal hermoso de gran contextura, que con una mirada atenta se encontraba agazapado en la vegetación, se encontraban separados por unos escasos 5 metros. La reacción de Alberto al ver al puma, fue sacar su cámara fotográfica para poder captar el momento, para su suerte, al felino este movimiento rápido lo asusto y salió corriendo por las estrechas paredes de granito.
Repuesto en la posición inicial luego de un ascenso rápido y vertiginoso. Ya más calmados pudieron ver los enormes e increíbles saltos del puma en su retirada.
Caminaron por un par de horas más hasta que al fin lograron llegar a las instalaciones de la mina. La neblina una constante en todo el trayecto lo torno difícil, luego de tomar unas muestras de minerales partieron rápidamente.
Tras un ascenso normal pero lento llegaron a la cima, cuando no quedaba suficiente luz para la vuelta, así que sin otra alternativa improvisaron un vivac al pie de una roca de poca altura, pusieron coirón a modo de colchón y se cubrieron el cuerpo con papel de diario y más coirón. Daniel desplego sobre ambos un poncho.
La inmensa negrura cubrio la noche entre risa y charlas de las aventuras del puma. Esperaron el amanecer del día siguiente.       
           
5º día
Los primeros rayos de sol levantaron a los estudiantes entumecidos y se dirigieron velozmente al campamento, luego de un desayuno desarmaron campamento y emprendieron la marcha hacia la ruta.
Tomaron el ómnibus de regreso a la ciudad de Córdoba.
Lamentablemente no pudieron cumplir su objetivo, quizás algún día rematen su aventura de estudiantes y la cumplan. Pero ese será otro relato. 


Basado en las libretas de Alberto Garrido.
Fotos Gentileza: Alberto Garrido 

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